Al leer los artículos que había escrito desde el 2012 me di cuenta que me los escribía a mí.

Esas aptitudes que describía y decía que eran necesarias para avanzar, son las que siento que tengo hoy.

Esos consejos que escribí me los estaba dando a mí. Ahora que lo pienso, hice el mismo ejercicio que Alex Rovira.

Esos artículos cumplieron su cometido. Sanaron.

Como hace la comida en nuestro cuerpo, queda lo que nutre lo demás, debe expulsarse. Así hice: borré esos 30 artículos, porque su voz ya no es la mía.

Para quien lo leyó, llegó en su momento y ayudó. Tal y como lo hizo conmigo.

¿A dónde me llevarán las teclas ahora?

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