Ictus

Tu enfado creó una parálisis.
Miedo. Confusión. Ictus. Coma.

Y todos allí. Contido. Tú dormida. En tu enfado. Catéter en los sentimientos.
Nulo corazón.

Reventaste.
Y por la estupidéz de una idea del pasado.

Tú en ‘nosédonde’.
Nosotros, tus hijos en La Palma. Contigo, mientras duermes.

Axfisiados por una isla que se traga todo. En silencio.

Me voy.
Escapo.
Si me quedo una montaña y mis hermanos me comerán.

Volveré a verte despertar.
Ésto no me pertenece.

No te pertenezco.

( aquí ) ahora
( respira ) sin aire
Escapo del dorado / por Carlos Martín

Hola 2019

hola sol. hola mar. hola 2019 / Por Carlos Martín
hola sol. hola mar. hola 2019 / Por Carlos Martín

Hace un año estaba aquí, en esta misma playa.

Pensando en lo que quería conseguir de mí en el año que pasó.

Hoy, vuelvo.
Misma playa.
Y diferente yo.

Ajado y fuerte.
Con emoción y temple.
Firme y flexible.

Calmado y sin pretensiones.

El camino se hizo el año que dejé atrás.

Seguir lo hecho.
Seguir con la limpieza profunda, para recibir lo nuevo.

Y vivir la vida que sigo viviendo.
Cada cosa en su momento.
Momento a momento.

Sigamos adelante.
Hola 2019.

Mis 12 uvas en 30 minutos

En el suelo, sobre una manta como si fuera un camping.

Sidra, 12 uvas y un poco de queso.

A media luz.
Un salón sin muebles.
Tumbado en el suelo, observando el paisaje del año que se va.

Qué hice, qué viví.
Qué dejo, qué me llevo.

Cada pensamiento, cada recuerdo. 1 uva.

Qué haré conmigo. Para mí, para quien venga.
En qué punto estoy.

Cada reflexión, cada objetivo. 1 uva.

Y así en media hora vi mi vida del 2018 pasar por delante de mi corazón. Mientras la sidra y el queso jugaban en mi boca.

Quiero hacer este rito más veces.
Más años. En soledad. Y compañía.

A tus campanadas entrego lo más limpio de mi.
Hola 2019.

Varios caramelos después, mi saliva se hizo muy espesa.
De pronto, no pude tragar.

Y me ahogué.

.
.
.

Pánico, porque la saliva no se movía y no podía respirar.

Me inclino.
Rojo y con arcadas.

… Y en el almacén solitario, llegaron compañeros.
Estoy bien. Un segundo…

.
.
.

Comienzo a respirar muy poco a poco.
.
.
.

Todo bien.
Un susto.
Son sólo varios caramelos.
.
.
.

Ahora he ganado 10 años de vida.

1977

Mi emoji de 1977 / Foto: Carlos Martín
Mi emoji de 1977 / Foto: Carlos Martín

Mi guardería.
Mi “Kindergarten” con nombre de cuento.

El uniforme.

Verde, con cuello puntiagudo a la moda del momento.
Algunos lo tuvieron con campañillas en sus puntas ¡lo más!

Ahora que lo pienso: nuestras ‘seños’… 15 niños con campañillas… santa paciencia.

Mi nombre bordado.

Me detenía a ver los hilos que hacían cada puntada de la lana roja.

La siesta.

Era especial.
Espacial.

Cada uno tenía una la alfombra para dormir en el suelo. Dormir tocados por los rayos del sol.

Rico.
Era una siesta de verdad.

Mi alfombra.

Rayas peludas de arcoiris.
Arcoiris perfecto porque tenía negro.
Los arcoiris deben tener el negro.
Negro chocolate.

Sus rayas hacían un paisaje cuando giraba mi cabeza y las veía perderse.

Era mi paisaje preferido para ver antes de dormir.

1977

5 recuerdos.
5 años de vida.

Fue bonito ser un Peter Pan.

Ascensor

Entro al ascensor.

él: ¿Ud. vive aquí?
yo: sí. no me reconoce porque estoy de negro (voy de uniforme, sonrío)
él: Ah! vale… ok…

No lo recuerda.
Hace años lo encontré en el ascensor.
Tirado en el suelo. Orinado encima.
En shock. Él y yo.

Llamé a la ambulancia.
Se lo llevaron. Volvió a casa.

Y hoy, no se acuerda de mi.