Escrito en: Frágil

Siento que algo se ha roto (en mí).

no fue tan duro como creí. Chao Medium

Escribí y me sentí entendido. Hasta que monetizar(me) me hizo sentir que además de ser becario, tenía que pagar por serlo.

Los artículos que siempre me gustará leer los tengo aquí, por si me pierdo.

Ictus

Tu enfado creó una parálisis.
Miedo. Confusión. Ictus. Coma.

Y todos allí. Contido. Tú dormida. En tu enfado. Catéter en los sentimientos.
Nulo corazón.

Reventaste.
Y por la estupidéz de una idea del pasado.

Tú en ‘nosédonde’.
Nosotros, tus hijos en La Palma. Contigo, mientras duermes.

Axfisiados por una isla que se traga todo. En silencio.

Me voy.
Escapo.
Si me quedo una montaña y mis hermanos me comerán.

Volveré a verte despertar.
Ésto no me pertenece.

No te pertenezco.

( aquí ) ahora

( respira ) sin aire

Escapo del dorado / por Carlos Martín

Varios caramelos después, mi saliva se hizo muy espesa.
De pronto, no pude tragar.

Y me ahogué.

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Pánico.

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Porque la saliva no se movía y no podía respirar.
Joder no quiero morir aquí.

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Me inclino.
Rojo y con arcadas.

… Y en el almacén solitario, llegaron compañeros.

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Estoy bien. Un segundo…

y dos y tres.

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Comienzo a respirar muy poco a poco.
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Todo bien.
Un susto.
Son sólo varios caramelos.
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Ahora he ganado 10 años de vida.

Inofensivo caramelo / Foto: Carlos Martín
Inofensivo caramelo / Foto: Carlos Martín

Ascensor

Entro al ascensor.

él: ¿Ud. vive aquí?
yo: sí. no me reconoce porque estoy de negro (voy de uniforme, sonrío)
él: Ah! vale… ok…

No lo recuerda.
Hace años lo encontré en el ascensor.
Tirado en el suelo. Orinado encima.
En shock. Él y yo.

Llamé a la ambulancia.
Se lo llevaron. Volvió a casa.

Y hoy, no se acuerda de mí (ni de ese momento)

Dos de mi - Lomo Selfie 2011 / Por Carlos Martín

Adiós Facebook

Mi primera foto de perfil en Facebook - 2008
Mi primera foto de perfil en Facebook – 2008

_ayer / hoy / mañana - 2008
_ayer / hoy / mañana – 2008

10 años de vida online en un barrio que me vió llegar de MySpape con un ala rota.

Facebook me enseñó a ser online de una manera más real, con todos sus procesos y aprendizajes.

Conocer gente, volverles a ver, reconciliarnos.
Y unir mi nueva y glamurosa vida digital al resto de mi vida fuera de internet.

En Facebook hablé de amor.

Me mantuvo unido en viajes y procesos de personas.

Sentí, aprendí.
Maduré.

Muchas personas siguieron su camino.
Otras se unieron al mío.

Y poco a poco Facebook se alejó de mí.
Y yo de él.

Lealtad rota, de parte y parte.

Vulnerable, sólo y defraudado.
Porque a pesar de tener más de 300 contactos. Éramos pocos amigos.

Y mis pocos amigos como yo, sentimos como nunca la fragilidad de saberte vigilado.

Usado.
Engañado.
Manipulado.

Y esa realidad digital, también me hizo madurar.

Hacerme más inteligente, diferenciar la verdad de la mentira y recordar que siempre puedo elegir.

Siempre puedo elegir.

En el futuro cuando quiera enseñar y recordar mi vida online entre 2008 y 2018 abriré un archivo .zip

Mi vida de 10 años comprimida.

Mis sentimientos a internet expandidos.

Adiós Facebook.
Hola mundo.

Adios al barrio azul
Adios al barrio azul

Dos de mi - Lomo Selfie 2011 / Por Carlos Martín
Dos de mi – Lomo Selfie 2011 / Por Carlos Martín

Cena de empresa

¿Me gusta la empresa para la que trabajo?
¿Me gusta la mercancía o los servicios que ofrece?
¿Me gustan mis jefes?
¿Me gustan mis compañeros de trabajo?
¿Soy siempre puntual?
¿Disfruto el trabajo que hago?
¿Falto frecuentemente por baja o enfermedad?
¿Mi sueldo me permite vivir con comodidad?
¿Me gustaría irme de ‘mi empresa’?

Felices Fiestas.

Publicado en Facebook el 22 de diciembre de 2013

Las esquinas de mi hogar están llenas de llanto.

Trincheras, las llamo.

La esquina del sillón.
Debajo de la ventana.
Al lado de la cortina de mi habitación.

En los tiempos de dolor, me hice trincheras para protegerme. De mi, de todo. De nada.

De miedos inventados.

Me hice guerrero.
Salí a la batalla. Perdi. Hice amigos.
Y ganamos juntos.

Y las trincheras desaparecieron, apareció el horizonte.

Ya no combato.
No compito.

¿Qué haces tú?

13 días

Dan para pensar.
En estos días he tenido la sensación de perder algo.
Una pérdida ‘real’.

Mi sensación es de haber perdido esa energía diaria de ¡wow! algo nuevo.

El reto al que estoy haciendo frente junto, con más personas, y al que me uní desde hace un año y cuatro meses me da que pensar – y mucho – porque es un entorno donde la gestión del cambio se hace por necesidad, porque las circunstancias lo piden a gritos. La necesidad prima a la convicción.

Un entorno donde el esfuerzo mental y físico para hacer calar ideas nuevas supera la creatividad en si misma.

Me hace sentir un poco marchito.

Resulta agotador moldear el lenguaje, las ideas, los procesos para un proceso que no cambia, es cuadrado y a veces estanco.

Estas nuevas ideas intentan con la fuerza de una gota de agua meterse por una pequeña hendidura que en ocaciones se cierra o disminuye su tamaño.

Y la gota, se disuelve sin llegar al otro lado.

La falta de orden, me derrite la cara.

La lucha en el tiempo, mientras el tiempo me agota.
Sabiendo que es lucha compartida y que la trenza de ideas puede deshacerse sin que dependa de ti… ¿Puedo confiar? ¿Vale la pena?

El tiempo diario invertido en esta lucha agota el tiempo para pensar, ver, verse, vivir otras cosas.

Cuando despierto en la noche y tengo momentos de insomnio, sé que es porque ese momento es el que tengo para parar y pensarme.

He perdido algo.
Aunque también, he ganado algo. Sí.
Una ganancia real.

El foco en el futuro propio, la lucha en esas pocas horas que quedan del día para comenzar un camino nuevo.

Estoy a un día más cerca de lo que está por comenzar.

Ante los retos: mente limpia.
El mundo abierto comienza.

Diferencia

A un año de proyecto comienzo a ver y sentir diferencias claras entre nosotros.

Algo nos separa. Aunque lo cierto es que otras muchas nos unen.

Cuando me di cuenta, primero sentí frustración.

Luego indiferencia.

Después alivio.

Estos sentimientos tuvieron cabida, cada uno en su tiempo.

Varias semanas auto analizándome, viendo el progreso de los días. Y otros sólo viendo, estando, sin más.
Porque lo sabes, en nuestro proyecto hay días eternos donde corremos a todas partes y parece no nos movemos en ninguna dirección.

En la práctica somos diferentes. Por dentro también.

Por eso mi instinto me dice «pon ojos en el exterior, prepara la salida».

Soy impulsivo, aunque con los años he aprendido a ser más analítico, más estratégico. A pararme.

Y mi salida, como lo fue mi entrada será en el momento indicado.
Ni antes ni después. Y ya estoy en ello.

Con mi edad mental y física quiero rodearme de tecnología, aprendizaje profesionalizado, juventud preparada, de veteranos con la visión y empuje. Veteranos valientes, ágiles, previsores. Con pies en el presente y con visión de futuro.

Para que mis siguientes años, los 50, 60, 70, 80… y los 100, sean diferentes. Que saquen una mejor versión de mi y de los que me rodean.

Y así será.

Salir al exterior es así.
He ahí la diferencia.

Te vi

Entre el naranja y azul del tranvía te vi.

Demasiado contenta, demasiado pelirroja.
Quien te acompaña, un caballero a tus ojos.

Contenta, se te ve.
Demasiado, porque se de ti.

Veo que sigues siendo dos polos: frío y calor. Dos polos, incontrolables. Dañinos muchas veces, si quien se enfría y derrite eres tú.

Cuídate. Cuídalo.

Me alegra ver tu sonrisa. Que tus dientes siguen bien, que la nieve no se los comió. Ojalá haya sido sólo una fase, que como polvo ya voló.

Recuerdo que esa y otra nieve hizo que tú salieras de mi cama, de mi vida, de mis polos. Demasiado calor. Y siempre frío.

Miro a la ventana, el tranvía tiene sus escondites. Y me hago invisible (a tu ojos).

Le besas, te besa. Y ésta es tu parada: Weyler.

Y el caballero de pelo blanco te lleva del brazo, como una dama. Lo mereces.

La próxima es mi parada.
Si me viste, espero no te acuerdes.

Finjamos. Se nos daba bien.
Lo nuestro no fue amor.

Voy viendo. Viéndolas venir / Por Carlos Martín

Ojos

Tener ojos y no ver.

A ciertas horas siempre tienes los ojos abiertos. Sobre todo a lo que la mayoría de las veces no pasará.

Abres los ojos porque te defiendes. O porque quieres ver algo que antes no veías.

¿Visto o no visto? ¿Visto bueno?

Vaya, ver en la oscuridad se la dejamos a los gatos. Con ojos de gato te veo.

Ver nuestra oscuridad se la dejamos a los videntes. Para que nos arrojen algo de luz y abran nuestros ojos.

Y vernos a nosotros mismos con ojos de ver ¿Cuándo?

Menos drama y más vernos.
Más vernos y hacernos mejor.
Vernos, verte, verme con ojos de amor.

Visiones de cabina / Por Carlos Martín

Voy viendo. Viéndolas venir / Por Carlos Martín
Viendo. / Por Carlos Martín

Amanece, anochece. Depende con los ojos que lo veas.

Basta de dudas.
Verte desde dentro con ojos de amor es mejor que taparte (tus ojos).

¿Jugamos en la oscuridad a ver quién ve más?