Escrito en: Tristeza

Duele, sólo duele. Sin explicaciones.

Permiso

Duelen las ventanas / Por Carlos Martín
Duelen las ventanas / Por Carlos Martín

Me doy permiso…

Para estar cansado.
Enfadarme. Aguantarme.
Quejarme, oír mis quejas y entender por qué me quejo.

Aunque el para qué mañana no tenga sentido.

Me doy permiso para una copa más de vino. O dos.

Decir alguna palabrota, o tres.
Estar un poco frustrado y triste.

Cerrar los ojos. Y sentir que duele.
Duele estar agotado.

Dormir.

Y mañana, volver a levantarme con ganas de dar un paso hacia lo que quiero.

Lo que quiero para mí.

Hoy me llamaste.
Ruido y silencio.

Raro.

Porque me preguntaste por mi abuela.

Tu madre. Mi abuela. Ha muerto. Y no te han dicho nada.

Cabrones.
Tus hijos que ocultan verdades como puños.

Y que ocultan.
Para mantenerte en el dolor.

Jueces y verdugos.

Ellos. Dueños de lo prestado.

Hoy nadie lo sabe.
Pero me duele.

Nos vemos madre. Donde tenga que ser.