Escrito en: Vemödalen

Esta emoción me dice: Ahí fuera tiene miles de fotos idénticas (a mis recuerdos)

Piano norte

Buscando norte. / Por Carlos Martín
Buscando norte. / Por Carlos Martín

Ver a través de la malla del cristal en la guagua es divertido.

Porque a veces parece un sueño. Borroso. Cercano. Real y no. Aunque real es.

Escucho piano mientras viajo.

Canciones densas de pianos que te tragan en sus historias sin palabras.

Y por eso, un lugar conocido se convierte en fábula.

En un espacio para aprender.

De las historias prestadas de otros, que ahora suenan como tuyas.

Cada tecla.
Suena.

Del piano.
Del móvil.
Suena.
Sueña.

Te veo rápido.
Saco el móvil.
Ya eres mío.

Ese momento robado.

Es real.
Cercano.
Borroso.

Y el piano suena.
El piano, sueña.

El oro, la fortuna

Crisantemos. Es fortuna / Por Carlos Martín
Crisantemos. Es fortuna / Por Carlos Martín

Fui al mercado.
Para que las flores me encontraran.

Lluvia, gente confusa e incómoda.

Y ahí estaban los crisantemos amarillos.
Atraparon mi mirada. Mi silencio ante la lluvia y la gente confusa e incómoda.

A primera vista atrapados por la energía del domingo.

Amarillo oro.
Amarillo en un día gris.

Y nos fuimos a casa.
Para comenzar juntos la semana.

Foto / Por Encarneviva

En carne viva

En carne viva
Un apretón de manos tímido en un pub repleto de fotografías.
Una expo.

Lugar: Om Café, local donde trabajé y viví la noche.
Fecha: Mil años atrás en Santa Cruz.

Camisa a cuadros tipo leñador.
Se ajusta las gafas antes de saludar.
Un bigote irrepetible, reconocible.
Y cámara en mano, para robados.

“Hola. Encarneviva.”
Me dijo.

De mi pasado vino una persona reconvertida en su alter ego. Reportero de la nocturnidad, del pecado confeso y deseado. Del porno para el alma y alimento del news feed del aún virginal Facebook.

Hace de la fotografía un vicio de cada momento, de cada fin de semana.

Él retrataba la otra escena nocturna y musical que le tocó vivir, la que me tocó vivir, para descubrirse y descubrirnos.

Vi más de una vez al modelo – más que al fotógrafo – disfrutar por hacerse protagonista dentro de ese local, de una futura expo o por saberse tocado por cientos de pulgares haciendo ‘like’ un domingo noche.

Cuando tocó mi momento disfruté.
Ver mi tristeza retratada.

En las fotos todos nos vemos defectos.

Aún así, te pone posar ante él.
Dejarse ver por dentro y por fuera.
Lo que sea, lo que toque, lo que salga… o lo que se queda aún dentro.
Te pone mostrarte en carne viva.

Foto / Por Encarneviva
Foto / Por Encarneviva